Testimonios Fobia Social
Este es un interesante artículo de uno de nuestros lectores. Es su experiencia personal, del por que y como fue que su tratamiento fue aplazado o mal diagnosticado, cosa que impidió ayudarlo a encontrar la solucion mucho antes a su problema impidió haber sido tratado como debia ser.
Muchas gracias por compartir este punto de vista y esperemos que mas personas puedan ayudar con sus vivencias a otros lectores de nuestro blog.
Roberto Neumann Ringeling
¿Por qué la Fobia Social es subdiagnosticada?
A pesar de ser la Fobia Social un trastorno extremadamente discapacitante, y causa de difundidos sufrimientos, mi experiencia a lo largo de los años indica que es subdiagnosticado, aún después de repetidas sesiones de terapia y de repetidas consultas a diferentes profesionales.
La razón central de mi interés por este artículo es compartir mi experiencia para que sea de utilidad a profesionales del área de la salud mental, en la detección y realización del diagnóstico de Fobia Social.
A continuación expongo algunas razones probables que, en retrospectiva y con la ventaja de conocer actualmente mi diagnóstico, en mi opinión, ayudarían a explicar por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realizó en mi persona oportunamente, aún existiendo tanta información sobre este trastorno.
Síntomas clásicos de la fobia social.
Si una persona acude a una consulta y comienza a explayarse sobre situaciones sociales donde experimenta gran temor o ansiedad, como por ejemplo, dar una charla, asistir a reuniones informales, asistir a fiestas, etc., y si además muestra muchos de los síntomas físicos del trastorno como palpitaciones, temblores y sudoración, entonces el cuadro de fondo está relativamente a la vista. Resulta evidente que la persona padece de un trastorno de ansiedad social y el diagnóstico de Fobia Social probablemente no tardaría mucho en realizarse.
El problema es que no muy a menudo llegan pacientes a las consultas describiendo los síntomas “clásicos” de Fobia Social, porque simplemente estos síntomas están ocultos detrás de una enredada malla de dificultades personales, difícil de descifrar incluso para el mismo profesional. Esta es una razón, a mi juicio, de por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realiza.
Por lo tanto, cuando los síntomas de la Fobia Social son evidentes y están a la vista, el diagnóstico se realiza sin dificultades como se hace en muchas personas (menos del 20%). Sin embargo, cuando los síntomas no están tan a la vista, por razones que expongo abajo, la detección de este trastorno se dificulta enormemente, y el diagnóstico puede postergarse indefinidamente como pareciera ser el caso de mucha gente que padece este infortunio, y como fue el caso mío.
Niveles de intensidad mediana de Fobia Social.
Cuando una Fobia Social está generalizada y el grado de ansiedad en situaciones de interacción social o de actuación en público es sólo de mediana intensidad, da la impresión que las dificultades pueden superarse con fuerza de voluntad y terapia adecuada, de la misma forma como lo haría cualquier persona con similares dificultades (pero que no padece del trastorno). A mi entender, esta es la razón por la cual yo asistí a innumerables sesiones de terapia, sin advertir que esto no darían el resultado deseado porque el diagnóstico de Fobia Social no se había realizado.
Específicamente, las dificultades generales de desenvolvimiento social que pueda tener una persona corriente se pueden confundir con los mismos problemas que tiene un fóbico social, excepto que las causas son totalmente diferentes. Por ejemplo, una persona corriente puede presentar cierto grado de retraimiento social debido a una autoestima baja, pero aunque en el fóbico social puede ocurrir lo mismo, el retraimiento no se debe a su autoestima negativa sino que forma parte del trastorno.
Esta es una razón por la cual el diagnóstico de Fobia Social en mi persona no se realizó. El hecho de que mi problemática fuera bastante parecida a la problemática de cualquier otra persona, confundió el juicio clínico de los terapeutas e impidió que el cuadro de fondo fuera diagnosticado. Ningún terapeuta sospechó que mi caso se trataba de una Fobia Social, seguramente debido a que los síntomas clásicos de esta fobia no estaban presentes, o al menos no eran tan evidentes.
En mi opinión, ésta es la gran causa por la cual el trastorno de Fobia Social es subdiagnosticado. La naturaleza de los síntomas del trastorno es confusa, se confunde con aflicciones de personas que no padecen el trastorno, y por lo tanto la historia se repite en otros individuos de la misma forma como se repitió en mi persona, vale decir, a menos que un paciente llegue a una consulta describiendo síntomas obvios de fobia social, el trastorno no se diagnostica y la terapia puede continuar en forma indefinida.
El efecto amigo.
En mi experiencia de haber vivido con fobia social desde los diez o doce años, he notado que a través de los años, siempre aparecen personas amigas donde existe y se genera gran interés por la amistad. En presencia de estas personas la fobia social desaparece, haciendo que la relación sea absolutamente normal (casi en forma calcada como aparece mencionado en la literatura). El por qué esta situación es así no la conozco, pero sí me doy cuenta que puede presentar una confusión para el diagnóstico de fobia social, porque lleva a pensar que el trastorno de fondo no existe (dado que en presencia de estas personas la enfermedad no se manifiesta).
En ausencia de estos amigos, cuando aparecían los malestares propios del trastorno, los consideraba como algo transitorio, ajeno a mi forma de ser, producto de las circunstancias y que con seguridad los solucionaría en un futuro cercano. Siempre pensé que mi forma de ser era “normal”, como cuando estaba en presencia de estas personas. Desgraciadamente esto ocultó por muchos años, tras una aparente normalidad, la presencia del cuadro de fondo que era Fobia Social.
El efecto enemigo.
De la misma manera como existen personas que tienen la propiedad de anular mi fobia social en presencia de ellas, existen otras personas que producen el efecto contrario: me resultan tremendamente fóbicas y me producen una gran necesidad de evitarlas. A estas personas nunca las mencioné en ninguna terapia como parte de mi problemática, porque siempre pensé que la enemistad se debía a características propias de ellas, por ejemplo que eran demasiado agresivas o poco amistosas etc., y no a una manifestación propia de la Fobia Social. Nunca se me ocurrió relacionar el miedo que desarrollaba por estas personas con algo que fuera parte de un problema mayor, porque no tenía conciencia que existiera ese problema mayor.
Estas peculiaridades de de la Fobia Social son ejemplos de cómo este trastorno conduce a la formulación de creencias equivocadas que uno construye para explicar la realidad, y contribuyen a confundir la comprensión de cómo se manifiesta este trastorno en la vida real, agregando mayor dificultad a la realización del diagnóstico.
El efecto vergüenza de los síntomas.
La naturaleza misma de la Fobia Social consiste en evitar situaciones de interacción social por temor a la humillación, a ser juzgado y evaluado negativamente por los demás. Por esta razón, resulta también vergonzoso admitir estos temores a otras personas porque se asocia con cobardía, debilidades de carácter o ineptitud social. Este temor a la humillación y a ser juzgado en situaciones de interacción social, también es vergonzoso admitirlo incluso a uno mismo, y por tanto se esconde a cualquier precio ante la propia persona y ante los demás, incluyendo situaciones de terapia donde hay profesionales que estarían dispuestos a escuchar.
Este es otro factor que dificulta el diagnóstico de Fobia Social, porque si los síntomas del trastorno no se revelan (por vergüenza), dificulta tomar conciencia de la existencia de un cuadro de fondo. Si los síntomas típicos que se requieren para realizar el diagnóstico de Fobia Social “no están presentes”, se podría concluir con justa razón que el trastorno no existe.
El efecto inconciencia del trastorno.
La persona que padece de Fobia Social se da cuenta que tiene un problema grave, saben que lo pasa mal, pero no tiene conciencia de que padecen de un cuadro de fondo de trastorno social, que pudiera ser conocido y bien estudiado. Probablemente ni siquiera haya escuchado el término Fobia Social, ni de cualquier otro trastorno siquiátrico que pudiera dar luz a su problemática.
Los síntomas de esta enfermedad no son obvios de reconocer como parte de un cuadro general. Normalmente son difusos, complicados de identificar y a menudo se confunden con las dificultades propias de cualquier interacción social (excepto que son mas extremos). A menos que una persona conozca de este trastorno de ansiedad, no tiene forma de advertir que esta sea la razón de sus malestares. Personalmente, yo pasé años tratando de descubrir y descifrar la causa de mis problemas sin éxito, incluso después de haber estudiado cuatro años de Psicología y de haber atendido a numerosas consultas profesionales (finalmente el diagnóstico se realizó, gracias en parte a circunstancias fortuitas).
Con los años de vivir con Fobia Social, sin advertir que se padece esta enfermedad, las personas se acostumbran a ella, desarrollan estrategias y organizan sus vidas alrededor de los síntomas (hasta donde es posible). Cuando acuden a las consultas por ayuda, lo hacen por problemas puntuales y son tratados por esos problemas sin que nunca nadie sospeche de nada fuera de lo ordinario, o más allá de la problemática inmediata.
El efecto caos e impredecibilidad.
A diferencia de la mayoría de las fobias comunes, como por ejemplo fobia a las jeringas o fobia a la altura, donde el comportamiento pareciera seguir un patrón determinado y predecible, el comportamiento de la Fobia Social es más bien caótico e impredecible. En la Fobia Social generalizada, la intensidad de la ansiedad en diferentes situaciones de interacción social o de actuaciones en público, nunca es la misma. La misma situación, una reunión familiar, por ejemplo, puede la mayoría de la veces ser una experiencia extremadamente fóbica, y en otras ocasiones puede incluso ser agradable. Todas las situaciones sociales producen diferentes grados de ansiedad y el grado de intensidad fóbica a una misma situación puede ser distinto en diferentes ocasiones dependiendo de otros factores situacionales. Lo mismo ocurre con las personas: existen personas que me producen mucha ansiedad y otras que me producen el efecto contrario, y también existen otras personas que no me producen ningún efecto, ni a favor ni en contra.
Personas que no me producían ningún grado de ansiedad pueden de pronto volverse tremendamente fóbicas si algo ocurre en la relación y viceversa. Incluso una misma persona puede producir diferentes grados de ansiedad, dependiendo de las características de la situación en la que se encuentren interactuando. Además, para complicar aún más la situación, si las condiciones de vida en un período de tiempo determinado son favorables, como tener un nuevo empleo o una nueva relación de pareja, el nivel general de ansiedad social puede disminuir, y si las condiciones se tornan adversas o desfavorables, como haber sido recientemente despedido del trabajo, el nivel general de la ansiedad social puede aumentar.
Toda esta situación enredada y compleja de comprender acerca del comportamiento de la Fobia Social, como se expone arriba, ayuda a graficar lo difícil que es para la persona, y para el mismo terapeuta, identificar patrones claros y evidentes de comportamiento que revelen la existencia de un problema de fondo. Si fuera simple y predecible a primera vista, a mí me hubieran realizado el diagnóstico treinta años atrás. Esta es otra razón por la cual, a mi juicio, el diagnóstico de Fobia Social tan a menudo no se realiza.
Error de diagnóstico por patologías asociadas.
Posteriormente, después de muchos años de vivir en forma inadvertida con Fobia Social, cuando los pacientes acuden a las consultas por otros trastornos mentales asociados que los obliga a consultar, la situación se vuelve más confusa aún, porque los síntomas de la nueva patología se pueden confundir con los síntomas del cuadro de fondo. Por ejemplo la depresión, que por su naturaleza produce una tendencia al retraimiento se puede confundir con el aislamiento social que es propio de la Fobia Social. Y este además podría ser el caso para otros trastornos como el alcoholismo y la drogadicción, que por sus características pueden también generar dificultad para integrarse socialmente, muy similar a como se da en el Trastorno de Fobia Social.
Personalmente, a lo largo de los años, yo también fui tratado en varias oportunidades por depresión, en ocasiones por depresión profunda, sin que el diagnóstico de Fobia Social me fuera realizado. Incluso, también fui tratado por otras patologías que en su momento pudieran haber sido reales, pero que de haber tenido el diagnóstico correcto la situación hubiera sido diferente.
Por lo tanto, cuando las personas acuden a la consultas para tratarse por trastornos agregados, el diagnóstico de Fobia Social se torna progresivamente más difícil realizarlo, porque se esconde aún más con los síntomas de las nuevas patologías. Si, por las razones que hasta el momento he mencionado, el diagnóstico de Fobia Social ya es difícil de realizar, en presencia de nuevos trastornos se vuelve aún mucho más.
Importancia del diagnóstico.
Es posible que el diagnóstico no sea el final de todos los males para un fóbico social, pero es el principio obligado para el inicio de terapias adecuadas. No estoy en condiciones de enseñar ni de dar consejos acerca de los tratamientos a seguir, una vez conocido el diagnóstico, pero sí puedo dar a conocer porqué fue importante para mí y de qué forma me ayudó.
Específicamente, conocer el diagnóstico me permitió relacionar en forma directa los efectos perjudiciales de la Fobia Social con cada una de mis aflicciones y de este modo pude explicar la causa real en cada situación. Esto permitió, a su vez, desligarme de responsabilidades personales y de pensamientos de culpabilidad respecto a carencias en mi vida. El resultado casi instantáneo de este proceso fue un mejoramiento radical de mi autoestima. Finamente, entendí que mis problemas no se debían a supuestas irresponsabilidades, inmadurez o falta de motivación por surgir, sino derechamente a los efectos perjudiciales e inevitables de la Fobia Social.
Otro beneficio de conocer el diagnostico fue permitirme terminar finalmente con la búsqueda por descubrir la causa de mis malestares, y aceptar que este trastorno de ansiedad está para quedarse y que lo más inteligente es aprender a vivir con él.
Conclusión general.
El objetivo central de este escrito no es enseñar acerca de la Fobia Social ni realizar conclusiones generales a partir de mi experiencia particular. El objetivo es crear conciencia entre profesionales del área de la salud mental para que se interesen por desarrollar sus habilidades y conocimientos en la detección de este trastorno. Estoy seguro que si este texto llega a los profesionales en cuestión, gran parte de los objetivos ya estarían cumplidos incluyendo satisfacer mis intereses personales de aportar mi experiencia a esta causa.
Roberto Neumann Ringeling rneumann@vtr.net
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A mí me encantó este texto, porque es sencillo, cercano, y habla de la importancia del diagnóstico, aparte de hablarnos de la fobia social, como persona que la sufrió, cosa que le da más credibilidad y cercanía, porque Roberto ha sufrido con esta enfermedad, podemos confiar 1OO% en su escrito. Siempre es mejor leer textos o escuchar experiencias de gente que ha pasado por estas situaciones, porque quién podría explicarlo mejor, que una persona que sufrió los sintomas y la enfermedad en sí.
Gracias por publicarlo.
Paloma Ossandón.
Hola este es un mensaje para la gente con fs de colombia. Hay una página y un grupo de apoyo en bogotá para la gente con este problema: http://fscolombia.ning.com/
Gracias
Muchas gracias por tu enlace, si conocen de otros grupos en cada comunidad seria de mucha utilidad que pudiera servirles. Saludos!
Un saludo a los lectores de este blog.
Si eres de Viña del Mar y quieres participar en un grupo de autoayuda, por favor contáctame. – Los invito a leer un artículo llamado “Reflexiones Sobre Fobia Social”. En él exploro temas como ¿Se puede salir de ésta enfermedad?. Lo escribí con mucho cariño, espero que les guste.
http://partenon55.wordpress.com
Saludos!!
pues,llevo tiempo pensando en el suicidio,he acudidio a multiples disciplinas terapeuticas,y nunca habia logrado entenderme a mi mismo,el leer este articulo,me ha dado un nuevo enfoque sobre mi mismo,diferente al tradicional de “no vales madre”que normalmente yo me aplico a mi propia persona en cada fracazo social,el problema esta ahi esta dectectado,ahora falta como superarlo…..
para mi en lo personal a sido un gran obstaculo que trato de superar pero por mas que tenggo la intension de cambiar esto no puedo trato de evitarlo a toda costa pero yo considero que ya es un problema mayusculo… creo que en el periodo de mi vida que estaba en un periodo de monotonia me puse muchisimas trabas tanto es aasi que ahora mi vida se transformo juro que yo no era asi mi vida se transformo y ahora quiero recuperarla…
necesito confiar denueevo en mi enserio quiero lograrlo tengo mucha fe….
nesecito un apoyo como puedo evitar lor nervios.
le cuento que al estar en un cuarto cerrado o reunion sin aire de ventilacion me sofoca y empiezo a sudar pero demaciado por el temor no se que me pasa ayudame por favor que tengo que hacer.
Me parece excelente el testimonio, realmente pude leer una historia identica a la que yo he vivido, tengo 33 años y a penas hace unos 6 meses supe por casualidad en el radio que era lo que yo tenia, por fin le puse nombre y apellido a todo eso que senti durante muchos años. Me identifico a la perfeccion con todas las situaciones que se describieron en el escrito, gracias por haber podido describir tan preciso lo que es este problema. Yo decia cosas como “no se que cables se me crucen” , o en relacion a que no siempre se puede presentar la fobia o que puede cambiar con las mismas personas decia cosas como “preferiria que fuera siempre o que no fuera nunca” .. porque a mi me pone muy mal cuando con personas que durante toda la relacion nunca se habia presentado la fobia cuando aparece por primera vez es muy dolorosa, yo sentia que perdia algo y si, reconozco tambien que tal vez despues de cada episodio me sentia de sierta manera inferior o incapacitado (aun teniendo la plena conciencia de que en realidad no lo era) .. en fin, espero algun dia poder dar un testimonio similar a lo leido. Saludos a los sobrevivientes (asi me autonombre por vivir con esto) ..puuff .. que pesado es vivir asi! Animo!